MONOLOGO DE LINA
(Don Manuel, ha huido del pueblo luego de un bombardeo. Ha perdido a su mujer, ha quedado solo con sus tres hijos.
Llegó a Buenos Aires en los primeros 40. Es el dueño de la panadería del barrio.
Catalina (Lina) su hija mayor, ha debido hacerse cargo de los hermanos menores, del cuidado del padre, y todos los quehaceres relacionados con ellos.
Lina, siente como cualquier muchacha de diecisiete años.
Alguna vez presintió el amor, pero, sus obligaciones y las circunstancias no le permitieron continuar.
Agustín, ese muchacho del barrio, se le ha quedado prendido en el alma y la mente.
Han pasado muchos años, desde que Agustín se fuera del barrio.
En la narración encontramos a Lina, comentando a su vecina, el porque, ese hombre, Agustín, está viviendo en su casa)
LINA
(A la vecina)
…¡Que va a ser mi marido! … ¡Es el Agustín!... ¿Te acuerdas, mujer? El que vivía al lado de la carnicería ¡la casa con pasillo largo! ¡El rubiecito alto!
¡Todos los sábados la misma historia! ¡Él y sus amigos venían a jugar aquí, justo a la puerta de casa! ¡Te imaginas mi padre! debía regresar al negocio, era lógico, ¡quería descansar un rato!
Nomás llegaban ¡Y ya salía a correrlos!
(Imitando a su padre)
¡Hostias! ¡Otra vez aquí! ¡No tienen otro lugar! ¡Mira que es grande el barrio!
¡Aquí se duerme la siesta! ¡Me vuelven loco!
(Imita a Agustín)
¡Déle don Manolo! ¡Si no hacemos nada! ¡Siempre nos reta!
(Regresa a Don Manolo)
¡Esa pelota! ¡Esa pelota! ¡A otro lado con esa pelota!
(A su amiga)
¡Eran muchachos!
(Breve silencio. Como quien habla con uno mismo)
¡No! ¡Agustín no es mi marido! ¡Que va a ser!
(Con ganas)
¡Alguna vez anduvimos ligados! ¡Hace mucho tiempo! Unas semanas nomás y luego ¡cada uno por su lado! ¡Y todos para su casa! como decía mi padre.
(Afirmando)
¡Yo no tenía tiempo para novio!
¡Trabajaba todo el día! ¡Corriendo a la panadería! ¡La casa encima mío!
Luego ¡buscar a mis hermanos a la escuela, darles de comer, las tareas!
¡A mi padre lo tenías que atender! ¡Él siempre impecable! ¡Tú lo has visto!
(Acercándose)
¡Si sobraba un rato, era por milagro! (Énfasis) ¡Que novio iba a tener!
(Asegurando)
¡Claro que si! ¡Me hubiese gustado! ¡Pero él se enamoró de Lucía!

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